Viajes

Un recorrido por la tierra del Scotch Whisky

El whisky es la bebida nacional de Escocia, uno de sus emblemas. Y cada año, millones de turistas viajan a estas verdísimas tierras para recorrer las vías ancestrales de su mítica bebida. El trayecto entre destilerías está enmarcado por paisajes de ensueños, castillos rodeados de montañas, bosques valles y lagos cristalinos.

 

El proceso de destilación es un arte que se ha ido perfeccionando en Escocia de generación en generación durante siglos para dar origen al famoso Scotch Whisky – la denominación “Scotch” solo puede utilizarse para designar whiskys con un mínimo de tres años de maduración en Escocia -. Si bien el primer registro oficial se remonta al año 1494, se considera que los monjes cristianos fueron los que introdujeron la destilación en el país en los siglos IV y V.

Cada whisky es único. Son muchos los factores que intervienen para otorgarle su consistencia, aroma y sabor particular.  Las características de cada malta y el tipo de malteado, la región de origen, el agua utilizada, los procesos de destilación y maduración, el tipo de roble de las barricas y el tiempo de envejecimiento, dan como resultado una amplia variedad de whiskys. Sin embargo, se los puede clasificar en cuatro tipos: los Single Malts, elaborados a partir de cebada 100% malteada, madurados y embotellado en una única destilería; los Pure Malt que son mezclas de blends de 2 ó 3 maltas; los Single Grain hechos a partir de granos de maíz, trigo o cebada y los Blended,  formados por la mezcla Single Malt y Single Grain. Estos últimos representan la mayor producción del país, con etiquetas de marcas mundialmente reconocidas.

En la actualidad existen más de cien destilerías activas en Escocia ( y poco más de la mitad  de ellas abren sus puertas al público). Esta diversidad hace que sea imposible trazar un único recorrido para abarcarlas. Sin embargo, un buen punto de partida para el viajero aficionado a esta bebida es planear su ruta de degustación a partir de las regiones productoras en las que tradicionalmente se divide Escocia: Islay, Campbeltown, Lowlands, Highlands y Speyside. Cada zona tiene sus notas particulares y se distinguen entre sí por sus maltas típicas.  Mientras que los whiskys de Lowlands se caracterizan por ser claros y ligeros,  con un sabor frutado y dulce, los de Campbeltown poseen un cuerpo más denso y carácter salobre. La pequeña isla de Islay es codiciada por sus whiskys de sabor intenso, con un inconfundible aroma salino y ahumado por la turba. Allí, las destilerías más visitadas son Lagavulin, situada en una pequeña bahía cerca de las ruinas del Castillo Dunyveg, y Caol Ila, que se encuentra sobre la costa en el estrecho entre Islay y Jura, cerca del puerto Askaig.

Por su gran extensión geográfica, los whiskys de las Highlands adquieren una gran variedad de sabores. Algunos son ahumados, frutales, dulces o herbáceos, mientras que los cercanos a la costa tienen notas saladas; sin embargo, en líneas generales, presentan un carácter más seco y recio que en otras regiones. La pintoresca destilería de Blair Athol, hogar del whisky Bell’s, es una de las favoritas de la zona y en sus cercanías se puede visitar el Castillo Blair. El itinerario continúa adentrándose en un recorrido plagado de naturaleza por los caminos del bellísimo Parque Nacional Cairngorms hacia la destilería Royal Lochnagar; los castillos Balmoral y Braemar junto con Mar Lodge Estate, son paradas imperdibles. Al noroeste de la ciudad de Inverness, se encuentra la destilería Glen Ord, en las inmediaciones a Black Isle. Otras atracciones populares de esta zona son el castillo Cawdor, el campo de batalla de Culloden – donde Inglaterra derrotó a los clanes de Escocia- y el mítico lago Ness.

Célebre por sus Single Malts, Speyside es la región más importante en términos de volúmenes de producción. Allí se encuentran más de la mitad de las destilerías del país. Un recorrido difundido en esta zona es la reconocida ruta del whisky de malta (“The Malt Whisky Trail”), que traza un trayecto de 120 kilómetros desde de Glenlivet a Forres y abarca siete prestigiosas destilerías. El itinerario está planteado para  hacerse en tres días en auto, comienza con la destilería The Glenlivet en Banffshire,  continúa con Cardhu– sinónimo del blend Johnnie Walker- para finalizar con una parada en la tonelería de Speyside, donde se puede observar el antiguo arte de crear barricas de whisky utilizando métodos tradicionales. El segundo día, se visitan las destilerías Glenfiddich -productora de uno de los Single Malts más premiados del mundo- que ofrece un tour de medio día en el que se puede embotellar directamente desde la barrica, Glen Grant con sus hermosos jardines victorianos, y Strathisla, la destilería en actividad más antigua de Highlands y sinónimo de Chivas Regal.  El tercer y último día comienza con una visita a la destilería Glen Moray en la encantadora ciudad de Elgin, para luego emprender viaje hacia Benromach, donde se produce el primer whisky de malta con certificación de producto orgánico del mundo, y finaliza en la Destilería Histórica de Dallas Dhu que actualmente alberga un museo donde se puede aprender sobre cómo se elaboraba antiguamente el whisky en Escocia.

Cada destilería le otorga a su whisky una impronta y personalidad única, queda en el paladar del viajero encontrar el que esté hecho a su medida.

Más información:

http://maltwhiskytrail.com/

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